¿ES APLICABLE LA FORMACIÓN DE OFICIALES MILITARES A LA DE UN EMPRESARIO?
Las fuerzas militares son la herramienta de defensa que todo país tiene ante cualquier peligro mientras que, a su vez, sirven para instaurar un orden determinado. Todo aquel que forme parte de un ejército militar ha tenido un largo trabajo previo, porque ni mucho menos el proceso es sencillo. Se tiene el prejuicio de que los mandos militares pertenecen a gente sin estudios y sin preparación intelectual, y, de hecho, es todo lo contrario. Para poder entrar en estas categorías hace falta un gran conocimiento intelectual y unos estudios necesarios.
En esta línea, es importante hablar de la formación que tienen dentro del propio ejército para llegar a ser oficial. Así, los militares líderes en las distintas unidades de Tierra, Mar y Aire, deben pasar un total de cinco cursos académicos de intenso aprendizaje. Entre estas actividades, se encuentran diferentes titulaciones como las del Grado en Ingeniería de la Organización Industrial o el Grado en Ingeniería Mecánica en la Escuela Naval Militar.
Todas estas sirven para que el militar en cuestión se especialice en lo que mejor se maneje. De esta manera, podrá adaptarse más tarde a todas las situaciones posibles dónde, como oficial confirmado, tendrá que tomar decisiones bajo condiciones complicadas. “Nos llevan a hacer maniobras de la nada, a modo de sorpresa” señala un oficial del ejército del aire.
Existen unos módulos básicos que se aplican posteriormente en las pruebas prácticas para ejecutar los objetivos, en este caso de reconocimiento especial y asistencia militar, siendo ya una realidad cercana de lo que les espera cuando sean oficiales confirmados. Esta observación es lo que nos ha llevado a formular la siguiente pregunta: ¿esos módulos básicos de formación militar podrían ser de ayuda para los empresarios a la hora de tomar decisiones en momentos complicados de su compañía?
De igual manera, un empresario se encuentra con muchas más dificultades de las que nos podemos imaginar. No solo es ordenar a sus trabajadores y guiar su trabajo, también es estar pendiente de patrocinadores, socios o incluso gestiones financieras. En un mes bueno, es el que más beneficios se puede llevar de la empresa porque al fin y al cabo es el gerente, pero, sin duda, en un mes malo, es el que más pierde y sufre las rachas malas de la empresa. Es sobre el que cae la responsabilidad.
En momentos de crisis es dónde se ve esa figura de buen empresario, donde se observa si la toma de decisiones es buena o mala; si solo trabaja bien en los buenos momentos, o si por el contrario también lo hace bien en la adversidad. Por ello, se hace en cierta medida esta tesis de aplicación entre la formación de oficiales de mandos militares y el mundo de la empresa. ¿Podría ser útil aplicar, como se hace con los oficiales, una formación con conocimientos teóricos y posteriormente simulando adversidades, crisis y problemas financieros, para que el empresario ponga previamente en práctica la toma de decisiones?
Tras investigar profundamente acerca del proceso de formación militar, parece evidente que un directivo empresarial pueda aprender mucho de una instrucción en la que aprenda a pensar y gestionar diferentes situaciones de riesgo, peligro y tensión. El empresario, como verdadero líder, tiene que mantenerse firme y decidido en los momentos más complicados, cuando realmente tiene que aparecer y guiar a sus empleados. No obstante, como sabe todo el mundo, una cosa es el papel y otra la práctica, y en este caso también es importante el punto de vista del empresario. ¿Qué opina este de una posible aplicación de la formación militar al mundo de la empresa?
Raquel Trillo Pascual
Emilio López Ortega
Miguel Ángel Burgos Martín
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